(Imagen creada con IA para este poema)
De atrayente blanco, en el parque,
retratando los ocasos
y los gestos con fondo verde,
no percibe la diminuta y preciada
hora azul.
Captura flores, tantas
como para armar un ramo,
almacena personas
como para formar ciudades
y adorna rostros
a un disparo inmovilizador
de sonrisas.
Ya sin luz, crea relámpagos
para seguir almacenando segundos,
recogiendo vítores de un licor añejo
como si fuese la contraseña
para ser parte de alguna eternidad.
Hay una fila de suicidas en el parque,
entre ellos yo,
queriendo ser su presa,
queriendo ser el blanco
de sus disparos.
(Guillermo Sotgar)
