Mujer valiente,
liberaste las palabras
que gritaban tras tus labios,
que envejecían sin ver la luz,
alborotándose
cuando a menos de un metro
te empujaban al silencio.
Mujer valiente,
desplumaste al ave que obstruyó tus ojos,
que construyó una cárcel con semblante de nido,
que planeaba en alturas de fríos intensos,
que presumía plumajes sobre su armadura.
Mujer valiente,
te admiro,
te admiro,
te admiro y me alegra
que tus pupilas saladas no volverán,
ni volverán tus huellas
a ser borradas.
(Poema y fotografía de Guillermo Sotgar)
(Poema incluido en el libro "Letratos de mi viejo barrio")