el aire pesa más que el hierro, cada rictus
es un oasis que pronto se seca,
los minutos levitan lentamente
como fantasmas olvidados
donde solo el sueño aminora las quejas;
de pronto
y cada cierto tiempo surge lo inesperado,
por pálidos segundos
todo parece iluminarse,
pues entre el tumulto
en la eufemística estancia
casi fuera de lugar,
alguien tibiamente sonríe.
Guillermo Sotgar
Poema incluido en antología "Microrrelatos nocturnos IV", Madrid, España, 2017. Editorial Diversidad Literaria.

Me imaginé estar ahí, la atmósfera.
ResponderEliminarSaludos poeta de un país que quiero conocer
muchas gracias, ojalá puedas conocer mi país, saludos
EliminarMe gustaría entrar en tu mente cuando escribís estas maravillas
ResponderEliminarsaludos
EliminarCon razón te publicaron en Madrid, enhorabuena poeta Sotgar
ResponderEliminarha sido un honor para mi, un abrazo
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