De los instantes que quedan,
que son pirografías en nuestra memoria,
tu, abriendo la puerta
como si el sol estuviera adentro,
dando el paso colonizador
sumando nuestras manos
abriendo los ojos
pegándolos en cada rincón,
destronando al silencio
que ahí habitaba.
Tu cara
tu caminar
parecen renovarse
al canto del manojo de llaves,
con ellas iremos tan lejos como podamos,
esta vez sin zapatos ajenos
sin palabras enterradas
sin las antiguas e insomnes
preocupaciones
de colchón.
Guillermo Sotgar.

me faltó un poema así cuando tuve mi primer depa
ResponderEliminarlindo y profundo poema
te felicito
Saludos y gracias por visitarme
Eliminar"Al canto del manojo de llaves" me gusta esa frase
ResponderEliminarmuchas gracias, saludos
EliminarFelicitaciones querido poeta
ResponderEliminarun abrazo, saludos
EliminarMe gusta, mejores deseos desde Mendoza
ResponderEliminarSaludos y muchas gracias
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