martes, 14 de enero de 2025

La cancha


Ese rectángulo

el que tenía orillas blancas de cal,

las que alguna vez fueron de aserrín,

la que en verano

cambiábamos por un viaje al campo,

por un río

o recibimientos que con el tiempo

se fueron haciendo mezquinos,

la cancha, la de mi viejo barrio,

está abandonada.

 

Ese amado lugar

que guarda historias y batallas

se olvidó del bullicio del fin de semana,

del camarín al aire libre al costado del piduco,

de las tardes de lluvia donde solo los valientes

hacían frente con un cabezazo a los pesados balones de cuero,

donde el partido

quedaba en pausa en señal de respeto

cuando por la calle pasaba un cortejo fúnebre,

sin importar quien fuera, literal y metafóricamente

el balón se detenía.

 

Este lugar, donde a veces

faltaban árbitros, pero no jugadores,

donde adorné mis rodillas con cicatrices,

donde no perdonábamos ni semana santa,

hoy parece un jubilado triste,

un paño descolorido,

una esponja que hoy se seca

y se lleva las memorias

de los pilares viejos.

 

Hoy, los niños de mi viejo barrio

prefieren otros rectángulos.


(Poema de Guillermo Sotgar)




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Niebla

Poema de Guillermo Sotgar